Médicos rurales, paramédicos y conductores de ambulancias de los hospitales reclaman que no han sido considerados para ser beneficiarios de la vacuna, pese a que están en primera línea de combate contra el coronavirus.

Este jueves 28 de enero murió por COVID-19 Freddy Jiménez, quien pertenecía al equipo de conductores de ambulancias del hospital del IESS, San Francisco de Quito. Sus colegas lo despidieron en medio del desconsuelo e indignación, pues ninguno de los choferes de ambulancias ha sido tomado en cuenta en el plan piloto de vacunación contra el coronavirus.

«Nos sentimos desprotegidos porque no nos consideran como personal de primera línea para la vacuna», dijo uno de los conductores, que prefirió no revelar su identidad.

Jiménez falleció a los 49 años. Deja cuatro hijos en la orfandad. Además de este caso, han perecido paramédicos que  acompañan el traslado de pacientes con COVID-19.

Los médicos rurales, que atienden a pacientes en zonas de difícil acceso, son otros trabajadores de la salud que denuncian no tener acceso a las primeras dosis de las vacunas. 

«Todos los días estamos expuestos al virus y hasta el día de hoy no se nos ha notificado cuándo se nos va a vacunar», señala José Guevara, quien trabaja en un centro de salud del cantón Ponce Enríquez, en Azuay.

Jhon Farfán, presidente de la Asociación Nacional de Médicos Rurales pide que se brinde la vacunación «en el momento oportuno y a la brevedad posible».

Ecuavisa solicitó una entrevista al Ministerio de Salud para hablar sobre el plan de vacunación que no incluye a este personal de primera línea, pero hasta el cierre de este reportaje no recibió respuesta. ECUAVISA.COM