El informe de la Unesco titulado ‘El estado de la crisis educativa mundial: un camino hacia la recuperación’ publicado en 2021, destaca la importancia de reforzar el papel de los padres, las familias y las comunidades en el aprendizaje de los niños para construir sistemas educativos más resilientes a futuro.

El documento precisa que la pandemia por el covid-19 implicó la transición hacía modelos de enseñanza híbridos y a distancia, dónde los padres debieron brindar apoyo a la labor de los maestros en la formación de los niños. En este sentido, es vital la orientación educativa y familiar, para diseñar estrategias y respuestas a las necesidades de estudiantes con discapacidades, niñas y alumnos con afectaciones emocionales, entre otros factores que podrían dificultar sus procesos de aprendizaje.

Contar con ayuda oportuna potenciará el proceso de enseñanza en los estudiantes.

Xiomara Carrera Herrera, directora de la maestría en Orientación Educativa y Orientación Familiar de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) explica que para alcanzar estos objetivos, primero hay que lograr que docentes y padres se conecten con filosofías y modelos educativos integrales, de orientación y de prevención educativa. Algunas de las claves son:

  1. Capacitación: formar a los educadores para que se conviertan en agentes que exploren los campos emocional y psicopedagógico, brindar acompañamiento en la búsqueda de estrategias de prevención de conductas violentas, fomentar la exploración de nuevos saberes y promover el rescate de valores.
  2. Interacción: los educadores deben capacitarse a la par de los padres para impulsar el desarrollo sostenible, los derechos humanos, la igualdad entre los géneros, la promoción de una cultura de paz y la valoración de la diversidad cultural. Todo esto alineado a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Organización de Naciones Unidas planteados para 2030.  
  3. Acompañamiento: tanto padres como educadores, deben buscar herramientas para atacar temas como el duelo, la incertidumbre, el miedo y las dudas que tienen muchos niños, preadolescentes, adolescentes y jóvenes, debido a la pandemia por el covid-19.
  4. Evolución: para avanzar hacia un modelo educativo, más resiliente, integral y que apunta a la construcción de un mundo mejor hay que garantizar que los docentes y los padres reciban apoyo con cursos, talleres, capacitaciones y acceso a oportunidades de desarrollo personal y profesional, de forma constante.

“La educación debe repensarse, ya no puede ser tan rígida como era antes”, advierte Xiomara Carrera al señalar que la labor de los educadores y familiares debe enfocarse en orientar a los estudiantes en la resolución de problemas de la vida, la adaptación social, el autoconocimiento y las relaciones interpersonales.

Enseñanza con calidad y humanismo para preparar profesionales que se destaquen en su trabajo.

Preparar a los nuevos profesionales en temas de educación con un enfoque de orientación, prevención y nuevas tecnologías es justamente lo que se busca lograr con la maestría en Educación con mención en Orientación Educativa y con mención en Orientación Familiar.  

La pandemia ha transformado la educación y las conductas sociales, debido al uso de la tecnología, por ello contar con profesionales en orientación será cada vez más importante en el entorno educativo para ofrecer soluciones a las problemáticas que se presentan y dar acompañamiento educativo y familiar que permita el desarrollo adecuado de los niños, jóvenes y adolescentes.

Las maestrías en Educación con mención en Orientación Educativa y con mención en Orientación Familiar te convertirán en un profesional que aporta al desarrollo de los diferentes grupos educativos, a través de procesos de acompañamiento y guía en sus entornos familiares y educativos.